¿Debería creer en tus palabras?
Palabras agrias
palabras punzantes
atraviesan mi orgullo
mi amor propio.
No, no vuelvo a creer en ti.
Las flores envejecen, caen, se quebrantan, su color se pierde y de nuevo retoñan. El sol se guarda, la lluvia cae y el sonido del amanecer nos encuentra. Sentimos su calor, distinguimos su esplendor y probamos un poco de su dolor. El cielo gris se hunde y nos deja revelar nuestra verdad. Otro sueño hecho realidad y otra primavera olvidada. Quiero verte reír, ya no necesito motivos por los cuales no tenerte.
No quiero ser tu primer número, tampoco quiero ser tu lugar seguro.